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Soy María del Rosario Goñi. Licenciada en crítica de artes, egresada de la Universidad Nacional de las Artes. Me especializo en Teatro. Bienvenidos a mi blog.

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Cine y Series

Habitando lo siniestro

diciembre 14, 2025
16 veces leido

                              “Nada hiere más a la mente humana que la calma sepulcral de la inacción, cuando una sucesión vertiginosa de hechos ha agotado tanto la esperanza como el miedo.” Mary Shelley, Frankenstein.

Cuando acecha la crueldad (Argentina, 2025). Dirección: Santiago Giorgetta. Producción ejecutiva: Santiago Giorgetta. Difusión en plataforma YouTube: Futurock. Duración: 85 min.

En un mundo domesticado por el falso resplandor de la “normalidad”, lo extraño irrumpe como un temblor que desnuda la grieta. Allí donde lo cotidiano promete refugio, emerge la amenaza. No es nuevo: en 1919, Sigmund Freud nombró ese desajuste como Lo siniestro, ese instante en que lo familiar se vuelve ajeno y hostil, cuando lo mismo retorna con insistencia y provoca espanto. La angustia no nace de lo desconocido, sino de aquello que creíamos haber comprendido. Así, lo espeluznante deja de ser excepción y se instala como regla: la nueva forma de lo habitual.

Bajo ese prisma debe leerse la miniserie documental Cuando acecha la crueldad, una obra que se atreve a mirar de frente aquello que preferimos negar. Estrenada el 30 de agosto de 2025 en YouTube, con el acompañamiento de Futurock, la serie desbordó el cauce digital y el 25 de septiembre se proyectó de manera simultánea en más de doscientos espacios culturales del país. No es un gesto menor: la crueldad, cuando se reconoce, exige comunidad. Santiago Giorgetta —realizador, ideólogo del proyecto, analista político y codirector de la consultora Proyección— firma aquí su ópera prima, una obra que no busca consuelo sino lucidez.

Cada episodio, breve y certero como un relámpago, condensa en veinte minutos el drama de un sector social expuesto al desgaste sistemático. La serie avanza como un mapa del despojo: los jubilados, la industria PyME, la universidad pública, la salud estatal. No hay abstracciones ni cifras mudas, sino cuerpos y voces que encarnan el conflicto. Patricia Chirico habla desde La Matanza con la dignidad erosionada del haber jubilatorio; Raúl Hutín y los trabajadores de Scalter narran el vaciamiento productivo; Melani Álvarez y Analía Ruíz exponen el ahogo universitario desde la Universidad Nacional de José C. Paz; Elián Chali testimonia la precariedad sanitaria desde el Hospital Posadas. El dispositivo es simple y eficaz: dejar que la realidad hable, sin anestesia.

La serie despliega, además, una cuidada arquitectura retórica. En el plano estético, rinde un homenaje explícito al cine de Demián Rugna, en particular a Cuando acecha la maldad, inscribiéndose deliberadamente en el territorio del horror. La paleta roja, la tipografía gótica e irregular, la portada compartida: todo anuncia que estamos ante una poética del espanto. No se trata de imitación, sino de intertextualidad consciente; un pacto con el espectador que advierte que el terror aquí no es sobrenatural, sino político y social.

A esta constelación de signos se suman los planos fragmentados, los cortes abruptos, la música tensa que presagia lo ominoso. Las voces se distorsionan hasta rozar lo demoníaco y, como un eco que no se apaga, reaparece una risa: burlona, cruel, perfectamente reconocible. El montaje confronta imágenes de archivo —marchas, reclamos, derechos heridos— con discursos oficiales cargados de odio y violencia. El efecto es corrosivo: el lenguaje queda expuesto como arma. La condensación de esos enunciados, descalificadores y cínicos, provoca una reflexión mordaz sobre las “formas de decir” y sus consecuencias materiales. Cada episodio culmina en una secuencia distópica, casi apocalíptica, que reafirma su pertenencia al género y clausura el sentido con una advertencia.

La clave última se cifra en un epígrafe que retorna como un conjuro. Cada capítulo se abre con una frase de Guillermo del Toro, tomada de El espinazo del diablo (2001): “¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez…”. La cita funciona como brújula y acertijo. Porque la serie sugiere que los fantasmas no desaparecen por negación, sino que retroceden ante una luz colectiva, intensa, capaz de disipar la niebla. Cuando acecha la crueldad deja un mensaje cifrado: nada está perdido si aún somos capaces de reconocer el horror y, juntos, salir de él.

 

Crédito de imagen: portada de la serie.

https://youtube.com/playlist?list=PLZcf6JgSuiNmoyiXGPw0aDUoUBsiljQT5&si=W7BFw_iebozdJOcS

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